Tierras raras: un millonario hallazgo

Tierras raras: un millonario hallazgo

En Penco, al interior de la Octava Región, una empresa se prepara para extraer y producir tierras raras, un mineral poco conocido, pero imprescindible para la tecnología de punta. China, que tiene hoy el monopolio en esta industria, mira con apetito este proyecto.

En pleno sur de Chile, específicamente en la Región del Bío-Bío, muy cerca de Penco, se levanta una empresa que pretende cambiar la cara de la industria minera nacional. Se trata de Biolantánidos, una compañía de exploración y producción de tierras raras, minerales prácticamente desconocidos en Chile, pero que son altamente cotizados en el mundo desarrollado por ser imprescindibles para la elaboración de tecnología de punta y las energías renovables: se utilizan para las pantallas LCD, discos duros, paneles fotovoltaicos, baterías recargables, smartphones, autos eléctricos, entre otros.

Hoy, China concentra el 95% de este mercado que, pese a ser notoriamente más pequeño que el de otros metales –se extraen 150 mil toneladas al año, equivalentes a 3 billones de dólares– nadie duda que va en alza.

Hace cinco años un grupo de chilenos, todos miembros de Minería Activa, administradora de fondos de private equity asociada a LarrainVial, se propuso investigarlos. Y en enero de 2015 ocurrió el hallazgo: cerca de Penco encontraron una zona con alto potencial para la extracción de estos minerales conocidos en el mundo como Rare Earth Elements (REE). En concreto, se trata de 17 elementos químicos: escandio, itrio y los 15 minerales del grupo de los lantánidos.

“Considerando que Chile es un país minero y posee una economía abierta, creemos positivo que esta industria se desarrolle en nuestro país y pueda abrir una nueva oportunidad de desarrollo económico”, señala la ministra de Minería, Aurora Williams.

Esta semana, el gobierno de Pekín decidió ver con sus propios ojos de qué se trata este proyecto que entrará a competir con su producción: el 19 de mayo aterrizó en Santiago Jia Yinsong, del Ministerio de Industria y Tecnología de la Información (MIIT) de China, con ejecutivos de empresas líderes de ese país: Aluminium Corporation of China; Grirem Advanced Materials y China Rare Earth and Metals. El objetivo de la delegación era conocer in situ esta iniciativa, la primera en desarrollar este mercado en Chile y Latinoamérica. Además, buscan algún tipo de acuerdo de cooperación: están negociando ingresar a este proyecto que, a diferencia de muchos asiáticos, desarrolló un sistema de producción 100% verde.

 

El nuevo “oro negro”

“Medio Oriente tiene petróleo. Nosotros tenemos tierras raras”, afirmó en 1992 el presidente chino Deng Xiaoping, apuntando a que estos recursos serían el oro negro del siglo XXI. No se equivocó. Con estos metales, entre otras cosas, se crean pequeños magnetos permanentes de alto rendimiento, muchísimo más fuertes que los imanes convencionales y que se usan como insumos para motores eléctricos, turbinas y otras aplicaciones más pequeñas, como abrir y cerrar la tapa de un Ipad.

Hasta 1989 era Estados Unidos el país que lideraba la producción de tierras raras, gracias a la mina californiana de Mountain Pass. Pero eso cambió: desde la década de los 70 el mango del sartén está en las manos de China, por lo que en 2002 Estados Unidos decidió abandonar la explotación de estos minerales.

El tema es de tal relevancia para Norteamérica, que incluso la serie House of Cards trata el asunto en uno de sus capítulos de la segunda temporada: antes de ser elegido vicepresidente, Frank Underwood (Kevin Spacey) negocia su apoyo para ser electo a cambio de una negociación contra China por la exportación de tierras raras.

Lejos de la ficción, lo cierto es que las grandes potencias reclaman que China aprovecha su control de estos minerales para ejercer presiones políticas. Lo más notorio ocurrió a fines del 2010, cuando Japón arrestó al capitán de un barco pesquero chino en medio de disputas fronterizas. Aunque Pekín negó el embargo, en la industria todos recuerdan que después de tal incidente, cortaron las exportaciones de REE a Tokio.

En 2012, Barack Obama recriminó públicamente las tácticas de China para usar su posición dominante en estos minerales y, con el apoyo de Japón y la Unión Europea, presentó una denuncia ante la Organización Mundial del Comercio (OMC).

 

¿Habrá en Chile?

Un grupo de emprendedores puso atención al episodio que entonces se desencadenaba al otro lado del planeta, y vieron ahí una oportunidad de invertir en la exploración y explotación de estos minerales. “Nos llamó la atención esta industria, porque estos materiales se usan para la elaboración de las nuevas tecnologías, y esa demanda hacia el futuro sólo va a ir creciendo más. Entonces, que el mundo entero sea abastecido prácticamente sólo por China no es sustentable. De ahí que nos preguntamos: ¿habrá en Chile?”, cuenta Ignacio del Río, socio y gerente general de Minería Activa.

En noviembre de 2011 se pusieron de cabeza a buscar capital para explorar: levantaron el Fondo de Inversión Privada Lantánidos, con el propósito de desarrollar las tierras raras. Junto a ello, recibieron una línea de crédito Corfo del Programa Fénix para ser los primeros en desarrollar los lantánidos en Chile. Con 20 millones de dólares en su billetera, empezaron la exploración a través de su inversión en BioLantánidos.

El proceso incluyó varios viajes del equipo por suelo nacional, pero también por el mundo entero para conocer más de esta industria prácticamente desconocida en Chile. Fue en uno de esos periplos cuando Martín Marquardt, geólogo a cargo del proyecto, escuchó a un especialista japonés revelar algo que puso norte a su proyecto. “El experto dijo algo clave: que los yacimientos de tierras raras más importantes del mundo estaban en China, principalmente en las arcillas, y Martín vio que había potencial geológico de ellas en Chile. Con ese elemento en mente, buscamos ese tipo de roca en el país”, cuenta Del Río. La descripción del experto nipón sobre las condiciones climáticas y de suelo para la formación geológica de los lantánidos, le recordaron las características de la Región del Bío-Bío. Entonces comenzaron a escarbar ahí.

“Arcilla con tierras raras hay en muchos lados, pero que tengan tierras raras con alta concentración es otra cosa. Lo que importa es que lo encuentres con alta ley y con una metalurgia que te permita extraerlo de forma económica. Ésa es la gracia de la minería”, acota Del Río. Una vez encontrado el mineral vino el siguiente desafío: cómo extraerlo.

 

Proceso raro

¿Por qué se les conoce como tierras raras? La palabra “tierra” viene de la antigua denominación que se daba a los óxidos, y lo de “raras”, es por la dificultad de extraer y procesar los materiales: los yacimientos de estos elementos normalmente se mezclan con otros materiales geológicos y resulta complicado extraerlos individualmente.
Junto a esa dificultad, es sabido a nivel mundial que la extracción de estos minerales produce elevados daños medioambientales. En gran parte de China se realiza mediante procesos que no controlan los agentes químicos y terminan contaminando la tierra y las aguas.

“La cadena de valor no tiene concordancia. No se entiende que empresas verdes de alta tecnología estén siendo abastecidas de un gigantesco impacto ambiental, los consumidores debieran exigir trazabilidad de las tierras raras a una fuente sustentable”, indica Ignacio del Río.

Con ese antecedente en mente, los chilenos se pusieron otro gran objetivo: extraer el material de manera limpia. “Tuvimos que hacer un proceso que fuera sustentable. Innovamos con tecnología chilena para explorar a distancia, para sondear, entender la geología, para diseñar procesos mineros, para producir concentrado… todo lo creamos en BioLantánidos, liderado por un equipo local de Concepción, con asesorías de expertos como la Universidad de Concepción, entre otros. Así, fuimos capaces de reinventar una industria desde Chile”, cuenta Del Río. Y agrega: “El proceso es una gran ventaja competitiva y es confidencial. Nadie más en el mundo lo tiene y eso nos pone en el mapa”.

Su método, en contraste con el chino, se realiza a través de un proceso cerrado, que ellos llaman Close Continuous Leaching Process (CCLP), que logra controlar el desecho de líquidos al ambiente.

A mediados de 2015, BioLantánidos construyó su primera planta piloto. Con eso, comprobaron en la práctica que su proceso de extracción limpia funcionaba a la perfección, en forma sustentable y, además, competitiva: el margen de la extracción por arcilla es casi el doble que en los proyectos en roca que abundan en el mundo. “China hoy es el más barato. Pero estamos muy cerca de ellos”, dice Del Río.

La noticia no tardó en propagarse por el mundo entero (ver recuadro). “Creemos que en algún minuto el mundo se va a dar cuenta de que la oferta mundial actual de tierras raras tiene productos que no son sustentables ni trazables, y ahí van a ver que hay una empresa en Chile que está produciendo con sustentabilidad y trazabilidad”, dice.

El Ministerio de Minería también está al tanto de esta revolución local. “Considerando que Chile es un país minero y posee una economía abierta, creemos positivo que esta industria se desarrolle en nuestro país y pueda abrir una nueva oportunidad de desarrollo económico”, señala la ministra de Minería, Aurora Williams, a Capital. Y agrega: “Chile podría destacarse en la industria como mercado proveedor de este tipo de materias primas”.

Su producción, en un principio, tiene capacidad para producir 750 toneladas anuales. Pero podría ser mucho mayor: BioLantánidos compró propiedades mineras en toda la zona que tiene potencial en Chile, equivalente a dos mil kilómetros cuadrados de tierra, con lo que podrían elevar la producción a tres mil toneladas al año en el mediano plazo, con posibilidad de crecer a 10 mil toneladas después de una década.

El tema es de tal relevancia, que incluso la serie House of Cards trata el asunto en uno de sus capítulos: antes de ser elegido vicepresidente, Frank Underwood negocia su apoyo para ser electo a cambio de una negociación contra China por la exportación de Tierras Raras.

En todo caso, explican sus socios, sus planes son construir más plantas, que tienen un costo de inversión de 18 millones de dólares, de manera gradual. “Hoy, las distintas empresas consumidoras están buscando una alternativa para comprar a China, por lo mismo, es muy bueno que haya una oferta que venga de otro país”, explica a Capital el profesor australiano Dudley Kingsnorth, experto en tierras raras.

 

Esperando el momento

Actualmente, el mercado de las tierras raras está golpeado. En el intento por dejar de depender de China, varias empresas, principalmente del sector automotriz, han buscado alternativas. Por ejemplo, Tesla Motors desarrolló un tipo de motor de inducción que prescinde de este mineral, aunque resultó tener más volumen y peso. BMW y Toyota siguieron sus pasos.

Pero en la mayoría de los casos, hay materiales que son irremplazables. “Esto, sumado al alto porcentaje de minería ilegal –40%– que generó una sobreoferta, ha llevado a que hoy la industria enfrente su nivel de precios más bajos en su historia”, señala Kingsnorth.

El método de Biolantánidos, en contraste con el chino, se realiza a través de un proceso que ellos llaman Close Continuous Leaching Process (CCLP), que logra controlar el desecho de líquidos al ambiente.

Por lo mismo, BioLantánidos está esperando el momento indicado para empezar a operar. Mientras eso ocurre, están iniciando el proceso de tramitación ambiental y, en paralelo, buscando un socio estratégico: puede ser un capitalista o bien uno que tenga el know how. Hoy están en conversaciones con las empresas más grandes del mundo que consumen tierras raras, en países como China, Japón, Alemania y Estados Unidos. “Algunas están interesadas en asociarse con nosotros y otras en comprarnos los productos”, señala Del Río.

Y después, quién sabe, competirle mano a mano a China. Para ellos, al menos, no suena nada raro. •••

________________________________________

Titulares del mundo

“La minería de tierras raras en Chile podría hacer que el mercado en China se vea mal”, señaló Grist Magazine.

“Chile podría ser el próximo competidor de China en el mercado de Tierras Raras”, expuso Mining.com.

“Proyecto BioLantánidos de Chile: ¿un desafío para el monopolio de Baotou?”, señaló el medio Young australians in Internationals Affairs.

________________________________________

Precios actuales

Disprosio: US$ 300-320 /kg

Neodimio: US$ 40-42 /kg

Praseodimio: US$ 48-50 /kg

Según explican desde Minería Activa, las tierras raras, a diferencia de otros commodities, se comercializan como una mezcla de varios elementos. Esto es porque algunas minas tienen más concentración de un tipo de mineral que otros, por lo tanto, los precios de la mezcla pueden ser muy distintos. En el caso chileno, alrededor de un 70% del precio se debe al disprosio, neodimio y al praseodimio.

___________________________________________

Los 17 elementos y sus aplicaciones

1. Cerio: utilizado para motores diésel y el colorante del cristal.

2. Disprosio: se usa en los autos híbridos y para lámparas láser.

3. Erbio: componente de la fibra óptica. También se utiliza como filtro de revelado fotográfico.

4. Europio: usado en pantallas planas y máquinas de rayos láser.

5. Escandio: para luces de alta intensidad.

6. Gadolinio: incluido en discos compactos y reactores nucleares.

7. Holmio: imanes de gran potencia y procesos nucleares.

8. Iterbio: para máquinas de rayos X.

9. Itrio: componente de las unidades de rayos X.

10. Lantano: para baterías de los autos híbridos y cristales reflectantes.

11. Lutecio: para proceso de refinado del petróleo.

12. Neodimio: componente de los discos duros de los computadores.

13. Praseodimio: usado para motores de aviones.

14 y 15. Prometio y Samario: se usan en baterías y reactores nucleares, respectivamente.

16. Terbio: en ampolletas de bajo consumo o lámparas fluorescentes.

17. Tulio: para aparatos de rayos láser o de rayos X.

Link: http://www.capital.cl/negocios/2016/05/26/110522-tierras-raras-un-millonario-hallazgo

 

 

 

Comentarios Facebook